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LA RABIA
La rabia es una enfermedad producida por virus
pertenecientes al género Lissavirus.
Dentro del género Lissavirus se reconocen
al menos 7 serotipos o especies diferentes.
El serotipo 1 corresponde al virus que produce
la casi totalidad de los casos de rabia conocidos.
Vive sobre una gran diversidad de animales y
se encuentra por casi todo el mundo. En Europa
los principales transmisores a los humanos son
los carnivoros tanto domésticos (perros)
como salvajes (zorros, mustélidos, etc.).
En Europa nunca se ha encontrado este virus
en murciélagos. A pesar de su amplia
distribución mundial, el extremo occidental
de Europa, incluida toda la península
Ibérica, se encuentra desde hace bastantes
años libre de este virus.
En los años 80 se han encontrado dos
serotipos de Lissavirus en murciélagos
europeos. Los nombres que han recibido son EBL1
y EBL2 (European Bat Lissavirus). EBL1 está
practicamente en toda Europa, desde Escandinavia
a España y Ucrania, EBL2 solo está
en la mitad norte de Europa. En España
hasta ahora solo ha sido detectado el EBL1,
que en más del 95% de los casos tiene
como especie hospedadora el murciélago
hortelano (Eptesicus serotinus). Se desconoce
casi todo sobre la historia natural de estos
virus y su incidencia sobre las poblaciones
de murciélagos. Lo que si se sabe es
que cuando una colonia se ve afectada por el
virus la mayor parte de la población
sobrevive a la enfermedad. En algunas poblaciones
de murciélago hortelano examinadas en
Andalucía de manera no sistemática
se han encontrado animales con anticuerpos en
sangre o con presencia de virus en saliva en
bajos porcentanjes.
Ambos serotipos solo se han detectado en murciélagos
y por lo tanto nunca en animales domésticos
o carnívoros salvajes. La inoculación
artificial a perros y gatos ha demostrado que
ambos animales son muy resistentes al EBL1 (al
contrario de lo que sucede con el serotipo 1).
Hasta ahora solo se conocen tres casos de personas
fallecidas por rabia transmitida por murciélagos
en Europa. Una causada por el EBL2 a un científico
de Finlandia que trabajaba con murciélagos
y dos por EBL1 en Rusia y Ucrania. Los tres
casos fueron anteriores a la identificación
de estos virus y las personas afectadas no fueron
vacunadas preventivamente. En cualquier caso
la incidencia sobre la especie humana en Europa
ha debido ser muy baja ya que no existe memoria
histórica de que los murciélagos
trasmitieran la enfermedad a pesar de que la
existencia de estos virus se remonte en el tiempo
por lo menos muchos miles de años. En
ninguno de los casos en que las personas mordidas
por murciélagos han sido vacunadas (varios
cientos en toda Europa) ha ocurrido ningún
incidente.
En resumen:
- No está documentada la trasmisión
natural de los EBL a perros y la información
disponible indica que es muy improbable que
suceda.
- No hay datos que demuestren que estamos ante
un brote infeccioso extraordinario de EBL1 en
España ya que no existe ningún
seguimiento de la prevalencia de este virus
en las poblaciones de murciélagos.
- Por lo tanto no hay una situación especial
diferente a la de los últimos años
que justifique aconsejar una vacunación
masiva de perros utilizando como excusa los
casos recientes de murciélagos positivos
a EBL1.
- Esto no quiere decir que pueda haber otras
razones que justifiquen la vacunación
de animales domésticos como el intenso
tráfico de viajeros con el norte de África
en donde está presente el serotipo 1.
- El comportamiento de la población ante
los murciélagos, al igual que en los
restantes paises europeos, debe consistir en
evitar la manipulación de animales que
aparezcan caídos y dirigirse a un centro
sanitario en el caso en que se llegue a producir
una mordedura.
- Estas normas de comportamiento deben mantenerse
siempre y recordarse periódicamente y
no solo en situaciones como en la que nos encontramos
- En la España peninsular hay 25 especies
diferentes de murciélagos y en solo una
se ha encontrado el EBL1.
- Todas las especies de murciélagos españolas
están legalmente protegidas y un buen
número tienen graves problemas de conservación.
Por lo tanto hay que tratar de tener un comportamiento
informativo objetivo y veraz que no cause una
alarma social injustificada que además
pueda contribuir a deteriorar más la
situación de las poblaciones de murciélagos
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